Cerebelo

El sistema nervioso comienza su desarrollo embriológico en la tercera semana en un proceso llamado neurulación que ocurre en la región dorsal del embrión, entre la membrana bucofaríngea y el nodo primitivo. Al comenzar la tercera semana, la notocorda en desarrollo y el mesodermo adyacente estimulan al ectodermo que está encima de ellos. Este complejo proceso de inducción notocordal hace que el ectodermo se engruese, formándose así la placa neural.  Una vez completado el proceso inductivo, la placa neural se alarga desde su sitio de origen craneal al nodo primitivo hasta la membrana bucofaríngea. Alrededor del 19º día de desarrollo los bordes laterales de la placa neural se elevan y forman los pliegues neurales; la porción media entre los pliegues neurales forma el Surco neural. Hacia el final de la tercera semana los pliegues neurales se elevan aún más, se acercan y se fusionan irregularmente en la línea media formando el tubo neural. La fusión empieza en la región cervical y sigue hacia cefálico y caudal. Mientras ocurre la fusión, los bordes libres del ectodermo superficial se separan del tubo neural. Posteriormente, ambos bordes se unen y forman una capa continua en la superficie que dará origen al epitelio epidérmico.

 

Luego del cierre completo del tubo neural, comienza el desarrollo del mismo. El extremo cefálico del tubo neural se dilata y origina 3 vesículas encefálicas primarias, Prosencéfalo (cerebro anterior), Mesencéfalo (cerebro medio) y Rombencéfalo (cerebro posterior). A expensas del rombencefalo se desarrollan el bulbo raquídeo (mielencefalo), la protuberancia y el cerebelo (metencefalo), además del cuarto ventrículo que se deriva de la cavidad central del primitivo rombencefalo.

El cerebelo es la porción mas voluminosa del cerebro posterior y constituye la parte del encéfalo situada en la porción posterior de la base del cráneo, por detrás del bulbo, debajo de la protuberancia y los pedúnculos cerebelosos posteriores. Esta colocado por debajo de los lóbulos occipitales de los hemisferios cerebrales de los que se encuentra separado por la tienda del cerebelo y ocupa totalmente las fosas cerebelosas del hueso occipital.

El cerebelo es alargado en sentido transversal y mide aproximadamente 10 centímetros de ancho, 5 centímetros de alto, 6 centímetros en sentido anteroposterior y  esta aplanado de arriba a abajo. Tiene una consistencia menor a la del cerebro, pesa aproximadamente 140 gramos, es decir, la octava parte del cerebro y su peso es relativamente mayor en la mujer que en el hombre. Esta conformado por dos masas voluminosas, los “hemisferios cerebelosos“ que se encuentran unidos por un saliente medio anteroposterior, el vermis, que se individualiza de los hemisferios.

El cerebelo visto por arriba se parece a un corazón de naipe  con la escotadura dirigida hacia atrás y se le pueden considerar una cara superior, una cara inferior y una circunferencia.

La cara superior presenta en la línea media una eminencia llamada vermis superior y de derecha a izquierda se encuentran dos superficies planas inclinadas que pertenecen a los lóbulos laterales cerebelosos que se relacionan con los hemisferios cerebrales por medio de un tabique fibroso dependiente de la duramadre llamado tienda del cerebelo.  La cara inferior presenta en la línea media una profunda hendidura delimtitada lateralmente por la porción interna de los hemisferios cerebelosos que lleva el nombre de cisura media del cerebelo o Vallecula; en el fondo de este surco medio, se encuentra un saliente alargado dividido en segmentos por una serie de surcos transversales formando el vermis inferior. El vermis inferior, en su tercio posterior con sus dos tercios anteriores, presenta un engrosamiento voluminoso llamado Pirámide de Malacarne de donde se desprenden dos prolongaciones laterales que se pierden en los hemisferios. La parte anterior del vermis recibe el nombre de úvula y a cada lado de ésta se encuentran dos láminas de sustancia blanca llamadas válvulas de Train. La cara inferior se relaciona en la línea media con la cresta occipital interna, la hoz del cerebro y el cuarto ventrículo, a los lados con las fosas occipitales inferiores, la sutura temporooccipital y la cara posterosuperior del peñasco.

La circunferencia del cerebelo se halla vuelta hacia abajo y adelante y en conjunto presenta la forma de una cavidad amplia que abarca la cavidad del cuarto ventrículo, limitada por la convergencia de los pedúnculos cerebelosos; por medio de estos se pone en contacto a cada lado con el bulbo raquídeo pedúnculo inferior), con la protuberancia (pedúnculo medio) y con el mesencéfalo (pedúnculo superior).

La superficie cerebelosa está cubierta por una capa de sustancia gris, es decir, la corteza, que forma giros estrechos denominados folios cerebrales, separados uno del otro por surcos o fisuras de profundidad variable que dividen el cerebelo en lóbulos, lobulillos, laminas y laminillas. Según su profundidad, se puede dividir en surcos de primero y segundo orden. los surcos de primer orden descienden hasta la masa central de la sustancia blanca, de la que quedan separados por el espesor de la capa gris cortical, se cuentan de 12 a 15, el más importante es el surco circunferencial de Vicq-d´Azyr. Estos surcos dividen al cerebelo dividen al cerebelo en 26 lóbulos, de los cuáles 12 pertenecen a la cara superior y 12 a la cara inferior; de éstos lóbulos solo se describen el lóbulo del neumogástrico o flóculo que se extiende sobre el borde inferior del pedúnculo cerebeloso medio y por encima del neumogástrico, y el  lóbulo del bulbo raquídeo, amígdala o tonsila que se encuentran en la región posterolateral del bulbo.

Los surcos de segundo orden, que son menos profundos que los de primer orden, dividen cada lóbulo en una seria de segmentos mas pequeños y aplanados llamados láminas y laminillas.

La irrigación del cerebelo depende de seis ramas arteriales, tres a cada lado, la cerebelosa inferoposterior, rama de la vertebral, que se distribuye en la parte posterior de la cara inferior; la cerebelosa inferoanterior, rama del tronco basilar que nutre a la parte anterior de la cara inferior y por último la cerebelosa superior, rama del tronco basilar para la cara superior del órgano, estas arterias se anastomosan entre sí después del cerebelo con las arterias del cerebro y el bulbo.

El drenaje sanguíneo depende de las venas medias y laterales, las primeras son en número de dos , una superior y otra inferior, la superior recorre el vermis superior y desemboca en la vena de Galeno; la inferior recorre el vermis inferior y desemboca en uno de los senos de la presa de Herófilo. Las venas laterales se dividen también en superiores e inferiores y confluyen en los senos laterales y los senos petrosos superiores.

 

Referencias

  • Quiróz, G. (2002). Tratado de Anatomía Humana. México, D.F. Editorial Porrúa. 38ª edición. Vol I. Pág. 245, 269-274
  • Moore, K. (2009), Embriología Clínica. Barcelona, España, Elsevier, 8ª edición. Pág. 391, 393, 397
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  • Testut, L. (1902). Anatomía Humana. México, D.F. Salvat Editoras S.A. 9ª edición
  • Prives, M, et. Al, (1984). Anatomía Humana. URSS. Editorial MIR Moscú. Pág. 201
  • Testu, L. (2001) Compendio de Anatomía Descriptiva. Barcelona, España. Masson. Pág. 368-376